Herramientas de jardín básicas y cómo cuidarlas
No hacen falta cien aparatos para cuidar un jardín. Unas pocas herramientas buenas y bien mantenidas bastan para casi todo.
Las tiendas de jardinería están llenas de aparatos y artilugios, y es fácil pensar que para cuidar un jardín hace falta una colección entera de herramientas. No es así. Con unas pocas herramientas básicas, bien elegidas y bien mantenidas, se resuelven la inmensa mayoría de las tareas del jardín o las macetas. Mejor pocas y buenas que un cobertizo lleno de cosas baratas que no usas o que se estropean.
Lo imprescindible para empezar
El equipo básico es corto. Unas buenas tijeras de podar, que son quizá la herramienta que más se usa, para cortar tallos y dar forma. Un transplantador o palita de mano, para macetas, trasplantes y plantar. Una regadera o una manguera con buena boquilla. Unos guantes resistentes que protejan las manos. Y, si tienes algo de terreno, una azada o una horca para trabajar la tierra. Con eso se hace casi todo; el resto son extras que ya añadirás si los necesitas.
Calidad donde se nota
No todas las herramientas merecen el mismo gasto, pero hay una donde la calidad se nota cada día: las tijeras de podar. Unas buenas tijeras, afiladas y robustas, hacen cortes limpios sin esfuerzo y duran años; unas baratas machacan los tallos, dañan las plantas, cansan la mano y se estropean enseguida. En las tijeras, gastar un poco más es una de las mejores inversiones del jardinero. En otras herramientas más sencillas, lo correcto suele bastar.
En el jardín no ganas por tener muchas herramientas, sino por tener pocas, buenas y siempre listas para usar.
Limpiarlas alarga su vida
El gran enemigo de las herramientas de jardín es la suciedad y la humedad, que las oxidan y las desgastan. El hábito que más alarga su vida es sencillo: limpiarlas después de usarlas. Quitar la tierra, los restos de plantas y la savia, secarlas bien antes de guardarlas para que no se oxiden, y no dejarlas tiradas a la intemperie. Cinco minutos al terminar de trabajar evitan que se estropeen y mantienen las herramientas listas para la próxima vez.
Afilar y guardar
Las herramientas de corte, tijeras y similares, necesitan además mantener el filo. Una herramienta de corte afilada trabaja mejor, cansa menos y hace cortes más sanos para la planta; una roma destroza. Afilarlas de vez en cuando, o llevarlas a afilar, marca una gran diferencia. Y guárdalas todas en un sitio seco y ordenado, donde no se mojen ni se golpeen, mejor colgadas que amontonadas. Unas herramientas limpias, afiladas y bien guardadas están siempre listas y duran muchos años.
Pocas y bien cuidadas
La filosofía es la misma que en tantas cosas: menos, pero mejor. Cuatro o cinco herramientas básicas de calidad, limpiadas tras cada uso, afiladas cuando toca y guardadas con cuidado, te acompañarán durante años y harán cada tarea más fácil y más agradable. No necesitas el último aparato ni un cobertizo repleto. Necesitas pocas herramientas buenas y el pequeño hábito de cuidarlas. Con eso, el jardín está más que servido.
3 comentarios
Empecé comprando un montón de cosas que no usé nunca. Con cuatro herramientas buenas hago todo. Ojalá lo hubiera leído antes.
Limpiar y secar las herramientas después de usarlas para que no se oxiden es de sentido común y nadie lo hace. Yo el primero, hasta ahora.
Unas buenas tijeras de podar afiladas valen su precio mil veces. Las baratas que machacan duran nada y trabajan fatal.