Diseñar un rincón de estar en el jardín
Un jardín no es solo para mirarlo: necesita un sitio desde donde disfrutarlo. Crear ese rincón cambia cómo lo vives.
Dedicamos mucho esfuerzo a que el jardín se vea bonito: las plantas, las flores, el césped. Pero a menudo olvidamos lo más importante para disfrutarlo de verdad: un sitio desde donde estar en él. Un jardín sin un rincón cómodo donde sentarse es un jardín para mirar desde la ventana, no para vivir. Crear ese rincón de estar es lo que convierte un jardín bonito en un jardín que se usa.
Busca el mejor sitio
El primer paso es elegir bien dónde. No cualquier rincón sirve: el sitio ideal combina buenas vistas del jardín, algo de intimidad y, sobre todo, sombra en las horas en que vas a usarlo. De poco vale un banco precioso colocado a pleno sol de la tarde, donde será imposible sentarse en verano. Observa cómo se mueve el sol y la sombra por tu jardín, y elige el punto que esté fresco justo cuando quieras disfrutarlo, normalmente por la tarde.
Comodidad de verdad
El rincón tiene que invitar a quedarse, y para eso la comodidad manda sobre la estética. Un banco bonito pero incómodo se usa una vez; un asiento cómodo, todas las tardes. Elige mobiliario en el que de verdad apetezca sentarse un buen rato, con cojines resistentes a la intemperie si hace falta. Una mesita al lado para dejar un libro o una bebida completa el rincón. La regla es sencilla: si no es cómodo, no se usa, por bonito que sea.
Un jardín se mide por las horas que pasas en él, no por lo bonito que se ve desde dentro. Y para pasar horas, hace falta dónde sentarse.
Rodéalo de verde y aroma
Un rincón de estar gana muchísimo si lo envuelves de plantas. Rodearlo de verde, con algunas plantas altas que den sensación de cobijo e intimidad, hace que te sientas dentro del jardín y no junto a él. Y un detalle precioso: plantar alrededor hierbas y plantas aromáticas, que sueltan su olor al rozarlas o con el calor. Sentarte rodeado de verde y de aroma convierte el rincón en una pequeña experiencia para los sentidos, no solo un asiento.
Luz para alargar las horas
Como en cualquier espacio exterior, la luz alarga la vida del rincón hasta la noche. Una iluminación cálida y suave, discreta, permite seguir disfrutando del jardín después de que caiga el sol, que muchas veces es el mejor momento. No hace falta gran cosa: unos puntos de luz tenue bien colocados crean un ambiente mágico y hacen que el rincón se use también de noche, cuando el jardín tiene otro encanto.
El jardín que se vive
Con un buen sitio, comodidad real, verde alrededor y luz para la noche, el jardín cambia de naturaleza: deja de ser algo que se contempla para ser algo que se habita. Empiezas a salir a leer, a tomar algo, a no hacer nada rodeado de plantas. Y entonces descubres que el verdadero lujo de tener jardín no es lo bonito que se ve, sino las horas tranquilas que pasas dentro de él.
3 comentarios
Pusimos un banco en el rincón con mejores vistas del jardín y ahora pasamos las tardes ahí. Antes el jardín solo se miraba desde dentro.
Lo de buscar el sitio con sombra por la tarde para sentarse es básico y yo lo había puesto a pleno sol. Imposible estar.
Un rincón rodeado de plantas aromáticas, que huelen al rozarlas, es una idea preciosa. Lo voy a copiar.