Plantas trepadoras: cómo cubrir una pared o una valla de verde
Una trepadora bien elegida tapa un muro feo, da sombra e intimidad y convierte un rincón soso en un jardín vertical.
Pocas plantas transforman tanto un espacio como una buena trepadora. Cubren una pared desnuda y fea, dan sombra en verano, crean intimidad frente a las miradas del vecino y convierten una valla o una pérgola en una pantalla verde viva. En balcones y terrazas, donde el espacio en el suelo escasea, crecer hacia arriba es a menudo la mejor jugada. Pero conviene elegir y plantar con cabeza.
De flor o de hoja, perenne o caduca
Las trepadoras se dividen en grandes grupos según lo que buscas. Las de flor regalan una explosión de color en su temporada, espectaculares pero estacionales. Las de hoja, más discretas, mantienen el verde. Y según pierdan o no la hoja en invierno, son caducas o perennes: las perennes tapan todo el año; las caducas se desnudan en invierno, lo que a veces interesa para dejar pasar el sol en los meses fríos. Piensa qué quieres antes de elegir.
Cómo se agarran, un detalle clave
No todas las trepadoras suben igual, y esto importa mucho. Algunas se agarran solas a cualquier superficie con ventosas o raíces, comodísimas pero capaces de dañar el revoque o la pintura de una pared. Otras necesitan un soporte donde enrollarse: un alambre, una celosía, una malla. Para una pared que no quieras estropear, mejor las segundas con una guía; reservar las que se agarran solas para muros que aguanten.
Antes de plantar una trepadora, pregunta cómo sube: la que se agarra sola a la pared puede acabar comiéndose la fachada.
Dale un soporte desde el principio
Aunque la trepadora suba sola, ponerle una estructura desde el inicio, una celosía, unos cables tensados, una reja, ayuda a dirigir el crecimiento hacia donde quieres y a que cubra de forma uniforme. Sin guía, muchas crecen a su aire y dejan zonas peladas. Colocar el soporte antes de plantar, y atar los primeros tallos en la dirección deseada, marca la diferencia entre una pared bien cubierta y una maraña.
Paciencia y poda
Una trepadora tarda un par de temporadas en cubrir de verdad, así que paciencia los primeros tiempos. A cambio, una vez establecida, crece con fuerza, y entonces toca lo contrario: controlarla. La poda anual mantiene la trepadora densa, sana y dentro de los límites que quieres, evitando que invada ventanas, canalones o al vecino. Una trepadora sin podar acaba siendo un problema; podada, una maravilla.
El truco del doble verde
Un consejo que da un resultado precioso: combinar dos trepadoras, una perenne de hoja y otra de flor caduca, sobre el mismo soporte. La perenne garantiza el verde todo el año; la de flor pone el espectáculo de color en su temporada. Así tienes una pared siempre cubierta y, además, su momento de gloria cada año. Es la forma de tener lo mejor de los dos mundos en un solo rincón vertical.
3 comentarios
Planté una trepadora para tapar la pared del vecino y en dos años no se ve el ladrillo. Lo mejor que he hecho en la terraza.
El aviso de cuidado con las que agarran directas a la pared y estropean la fachada es muy necesario. Mejor con guía o celosía.
Una de flor para el verano y una de hoja perenne juntas y tienes verde todo el año con color en su época. Gran combo.